Arata y Pineau: “¿Qué hay que hacer con Sarmiento? ¿Recordarlo, olvidarlo, cuestionarlo o tirarle tomates?”

El viernes 28 de octubre de 2011, en el bicentenario del natalicio de Domingo F. Sarmiento, se realizaron dos conferencias: «Hijos e hijas de Sarmiento» a cargo de Pablo Pineau y «El Facundo: una pedagogía para el desierto argentino» de la mano de Nicolás Arata.


El encuentro destinado a docentes, estudiantes y público en general, se llevó a cabo en la Sala Pedro Martí de Amsafe Delegación Caseros.

Arata comenzó su exposición reflexionando sobre la contradictoria figura del prócer nacional. Según el pensador, su representación nos invita más a la polémica que a la conmemoración.
Durante el inicio de su charla, propuso repensar la gran obra del padre de la educación argentina, publicada por primera vez en 1845 en Chile. “Sarmiento dijo que “Facundo” es un material de vida para dar luz a nuestro país postcolonial. La apertura del libro representa lo fantasmal y aterrorizante, se simboliza la barbarie para narrar la historia nacional”, manifestó y agregó: “El hilo que ofrece el relato para conducirnos de un extremo a otro es el antagonismo desierto – ciudad”.

Según el disertante, la estructura del texto se apoya sobre la tradición del romanticismo, introducido en Argentina por Esteban Echeverría. Es decir, se construye con un contraste entre el discurso ilustrado y el lado irracional de la conducta humana vinculado a los sentimientos y pasiones. También, hay una referencia al gaucho que cautivó la literatura romántica, Rosas es el arquetipo.
Finalmente, Arata concluyó diciendo que Samiento se asemeja a la “figura del heredero” ya que algo nos es dejado pero eso no alcanza para hacerlo propio.

Por su parte, Pineau se refirió a la década de 1860 y 1870, cuando el prócer fue presidente de la Nación, comenzando con los siguientes interrogantes: ¿Qué hay que hacer con Sarmiento? ¿Recordarlo, olvidarlo, cuestionarlo o tirarle tomates?
Según el investigador, no lo podemos obviar ya que, hoy en día, tenemos 72 tomos de su obra que fueron escritos durante casi 50 años.

También, el expositor presentó otra cuestión planteada anteriormente en la jornada: Todos los docentes somos hijos e hijas de Sarmiento, en el sentido de la herencia. Pero, ¿quién es el legítimo heredero?

Según Pineau, el autor de “Facundo” desde su función de Primer Mandatario, no pudo ampliar su accionar en las provincias en materia educativa, por lo tanto se centró en la formación de los maestros pensando en una lógica nacional.

Consecuentemente, en 1880 se produjo una revolución pedagógica que antecedió a la Ley 1420. Hubo una renovación didáctica: se amplió el currículum de la escuela primaria, formaron docentes titulados, quitaron castigos corporales, incluyeron recreos, cantos y educación física e incorporaron valores del higienismo. Por lo tanto, la escuela cambió a partir del modelo de la Escuela Normal tomado de Francia.

“Se buscaba formar educadores homogéneos e intercambiables. Era necesaria la profesionalidad y la laicidad. Aparece la idea de la enseñanza como profesión única. Sectores medios y bajos obtuvieron becas para poder estudiar. Las docentes eran señoras bien vestidas, sin excesos. Las escuelas normales aparecían como templos distintos de la cotidianeidad de los sectores urbanos, lo cual  les permitió ascender socialmente. El discurso era: amen a la institución educativa, es lo mejor que les puede pasar”, reflexionó.

En último lugar, el orador citó una frase muy controvertida de Sarmiento: “Para educar al pueblo bien y barato, nada mejor que las mujeres”. Según él, este modo de pensar significó confiar que ellas podían llevar a cabo una tarea intelectual y política, en donde había que darles plata a cambio. “Podemos pensar la feminización de la enseñanza como una forma de liberación ya que permitió a las mujeres abrir una cantidad de puertas que antes tenían cerradas. Fue una forma de obtener derechos”, dijo a modo de cierre.

Durante el final del encuentro, se proyectó la película “Juana Manso: detrás de las palabras” producida por Lita Stantic. Para luego dar lugar a un debate y reflexión sobre la gran pedagoga argentina, la época en que vivió, su experiencia en el exilio y el rechazo que generaban sus ideas sobre el rol de las mujeres en el seno de una sociedad patriarcal.

Manso tuvo gran visibilidad en la trama cultural, pedagógica y política de una época donde comenzaron a gestarse cambios profundos en la estructura social del país. Fundó 34 bibliotecas populares. Fue una escritora que pasó por todos los géneros discursivos. Dirigió la revista Anales de la Educación, antecesora de El Monitor de la Educación. Fundó un periódico femenino. Pidió que se enseñe educación física y gimnasia. Redactó el Compendio de Historia Argentina. Dio conferencias y lecturas. Aprendió en los libros y la vida. Sarmiento admiró a Juana, la nombró vocal del Consejo de Instrucción Pública cuando fue Presidente.

Sobre los disertantes

Pablo Pineau nació en Buenos Aires en 1966. Es Doctor en Educación, enseña en muchos lugares y escribió varios libros sobre Educación. Aunque le gustaba mucho ir a la escuela y no faltaba casi nunca, había varias cosas que quería cambiarle. Por eso, para ayudar a hacer esos cambios, decidió ser maestro y estudiar Pedagogía.

Nicolás Arata es Doctor en Educación de la Facultad de Filosofía y Letras (UBA). Magister en Ciencias Sociales con orientación en Educación (FLACSO). Licenciado en Ciencias de la Educación (UBA). Docente de la cátedra de Historia de la Educación Argentina y Latinoamericana (Facultad de Filosofía y Letras, UBA.

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